Hay platos que no solo se comen, sino que se sienten, se huelen y se recuerdan. Las manitas de cerdo deshidratadas al horno son uno de esos manjares que despiertan todos los sentidos. Desde el primer contacto con la cocina, mientras el horno va lentamente transformando la carne, ya se perciben aromas que evocan tradición, pasión y memoria. Cada manita, humilde en apariencia, se convierte en un pequeño tesoro de sabor intenso y textura perfecta.
Si eres amante de la casquería, sabrás que no todos los platos logran transmitir la esencia del ingrediente; estas manitas lo consiguen con creces. Crujientes por fuera y tiernas por dentro, concentran la fuerza de los sabores naturales y la riqueza de la cocina lenta, esa que se cocina con paciencia y con cariño, y que al final te recompensa con un resultado espectacular.
Este plato no es solo comida: es un ritual, una experiencia que conecta lo tradicional con lo innovador, y que convierte un ingrediente humilde en un auténtico festín. Es ideal para disfrutar solo, saboreando cada bocado, o para compartir con quienes aprecian los sabores auténticos y la cocina que despierta emociones.
Y sí, requiere su tiempo y dedicación, pero cada minuto invertido en prepararlo se transforma en una recompensa para el paladar y los sentidos. Si alguna vez has sentido el placer de la casquería bien hecha, sabes de lo que hablo; y si no, estas manitas de cerdo deshidratadas al horno te harán descubrirlo.
Ingredientes:
- Manitas de cerdo limpias.
- Limón
- Sal grueso
Elaboración:
1. Hervir las manitas de cerdo en olla exprés que será más fácil. Se le añade una hoja de laurel, bolas de pimienta y sal. Cuando suba la válvula cocer unos 45 minutos.
2. Una vez cocidas, sacar el agua y dejar que se enfríen un poco e ir deshuesando bien que no quede ningún huesecito.
3. Una vez deshuesadas se vuelven a juntar y se hace como un rollo con las manitas y se enrollan entre sí y se sujeta con un papel film y se mete en la nevera para que cuaje.
4. Cuando está cuajado, hacer laminas no muy finas de manitas e ir colocándolas en papel de horno y dejar deshidratar a 65ºC durante unas 10-12 horas hasta que veamos que queda duro.
5. Una vez deshidratado ponemos aceite de girasol en un cazo pequeño y freímos esas láminas de manitas hasta que veamos que insufle y se dore. Ir con cuidado que se puede quemar.
6. Finalizar con sal en escamas y piel de limón rallada.
Bon profit!